" Veniu, veniu Sant Esperit,
i visiteu els vostres fills,
i omplíu de tots el vostres dons,
els cors que vós haveu creat.
Porteu la pau al nostre món
i feu-nos sempre ser germans,
i així guiats pel vostre amor,
ens salvarem de tots el mals "
(Cants de Glòria, 75)
Hoy "piratearé" unas palabras entresacadas de un antiguo sermón. Tan antigua es la predicación que se remonta a 1744. El autor de los párrafos que voy a transcribir es muy conocido, pero no revelaré su nombre hasta el final. Así que que sugiero que leas y medites en ellos.
"Supongamos que el tiempo ha llegado y que los profetas se cumplen. ¡Qué espectáculo tan sublime! Todo es "paz, seguridad y reposo para siempre". No se escucha el estruendo de las armas, la confusión de las voces ni se ven vestiduras manchadas de sangre. "Nunca más se oirá violencia"; las guerras concluirán para siempre, ni habrá disturbios internos en los países; los hermanos no se levantarán en guerras fratricidas; no habrá naciones ni ciudades divididas y destruyéndose a sí mismas. Las discordias civiles habrán concluido para siempre y no habrá ya quien pretenda la destrucción de sus semejantes. Ya no habrá opresión que enfurezca al hombre más prudente, ni extorsión que arruine a los pobres, robos ni hurtos, estafas ni injusticias, porque todos estarán contentos con lo que poseen...
...Llenos de paz y de tranquilidad por la fe, unidos en un solo cuerpo por un mismo espíritu, todos los hombres se aman como hermanos y están unidos como si no hubiese más que un corazón y un alma. Ninguno dice: "esto que poseo es mío"; a nadie le falta nada, porque todos aman a sus prójimos como a sí mismos..."
John Wesley es el autor de las palabras que acabas de leer.
Permitidme, para finalizar, una sencilla súplica: ¡Que nadie me despierte! Quiero, deseo seguir soñando...
Ignacio Simal
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