Autor: Pablo García Rubio
La Iglesia de Hospitalet tiene su origen en la Iglesia de Sants, de cuya congregación se separó en el año 1933 para tener vida propia. Comenzó con un grupo de 17 personas que se reunían alternativamente, cada domingo, en un domicilio distinto. En el principio quisieron manifestarse como un grupo evangélico independiente, y, en junio de ese mismo año decidieron denominarse “Grupo Evangélico de Beth-el”, con una lista de s de 17 miembros. Durante un periodo de 12 años que abarca desde 1933 a 1945 este grupo fue presidido y dirigido por don Pedro Inglada Barreras.
Ante la necesidad de tener un lugar más concreto para las reuniones, decidieron reducir los cuatro lugares de culto a dos casas: Tres domingos en La Torrasa, y uno en Hospitales.
El primer culto de Santa Cena se celebró el 13 de junio de 1933 en La Torrasa, presidido por don Pedro Inglada, a petición unánime de la congregación. Ese mismo domingo ingresaron dos nuevos miembros en la Comunidad.

El 15 de octubre, y a petición de don Pedro Inglada, se aprueba, por unanimidad, cambiar el nombre de “Grupo Evangélico de Bet-el”, por el de “Iglesia Evangélica de Bethel”. En esas mismas fechas se ofreció, en conformidad con toda la congregación, el cargo de pastor a don Pedro Inglada, lo cual él declinó, alegando que no había cursado estudios teológicos, ni había sido ordenado al ministerio pastoral, aceptando únicamente el cargo de responsable de la iglesia, y su representante de cara al exterior.
El domingo 14 de abril de 1934, don Pedro Inglada predicó con gran energía hablando sobre la vida: “¿Quién podría afirmar que yo viviré mañana?” Al día siguiente, día 15, día de su cumpleaños, al ir su hija a felicitarle, encontró que su padre había pasado a la presencia del Señor.

Al fallecimiento de don Pedro Inglada, la iglesia se reúne en Asamblea General, y nombra a don Juan Inglada, hermano del difunto, y miembro destacado de la comunidad, con el cargo de pastor, lo cual fue rechazado por él, pero ofreciéndose, al mismo tiempo, como Consejero-asesor, siempre que los miembros asistieran y colaborasen en el servicio de la iglesia.
Por indicación de don Juan Inglada, se escribe una carta, por parte de la iglesia, al superintendente de la Obra Metodista en Barcelona, don José Capó, para que enviase predicadores laicos que asegurasen la predicación dominical. A esto contestó don José Capó afirmativamente.
La asistencia a los cultos va en aumento, en especial a los cultos de evangelización, llegando, en diciembre de 1935 a una asistencia de 78 personas. La Escuela Dominical alcanza el número de 17 niños y niñas.
El lugar de cultos se va reformando y ampliando, dándole cada vez más forma de iglesia. Todo siguió su curso ascendente hasta el principio de la Guerra Civil, cuando el gobierno se incautó de todos los bienes de la Iglesia y aprovechó el local para usarlo como un Colegio de “Cultura General”.
Al terminar la Guerra Civil, los miembros empezaron a asistir a los cultos que se celebraban en domicilios particulares de Barcelona, hasta que se decidió volver a reunirse en La Torrasa, en la casa de los señores Aroca-Carrión. Las reuniones se celebraban alrededor de la mesa del comedor, y más tarde se fue ampliando al pasillo, y a medida que la asistencia aumentaba, incluso en el dormitorio. Como bancos se utilizaban unos tablones sobre cajas de frutas. En verano, como medio de ampliación, se utilizaba el patio. Los cultos estaban asegurados, en lo que se refiere a la predicación, por la Obra Metodista de Barcelona.

Aunque desde 1943 el Circuito Metodista atendía pastoralmente a la congregación de La Torrasa, el 27 de mayo de 1945 solicitaron ser admitidos en el Circuito Metodista. Con el regreso a Barcelona de don Juan Inglada, la Iglesia fue recibida oficialmente en el seno de la Iglesia Metodista. Contaba entonces con 19 miembros comulgantes y no tenían un lugar propio de cultos, continuando las reuniones en casas particulares, primeramente en la calle Pujós y luego, desde 1948, en la calle Martorell, 30.
En junio de 1946, los Sres. Aroca-Carrión ofrecieron una sala en la vivienda que se habían construido como domicilio particular. El ofrecimiento fue recibido con gratitud, ya que tenía capacidad para unas 50 personas. Las sillas, aunque viejas, fueron ofrecidas por la Obra Metodista y como púlpito servía una pequeña mesa con la Biblia, que se había podido recuperar de la incautación al comienzo de la guerra.
En junio de 1949 se hace cargo de esta obra Don Daniel Capó, predicador laico, como ayudante del superintendente del Circuito Metodista. Desarrolló una amplia y fecunda labor entre la juventud, y rehabilitó el trabajo que había sufrido una gran desmoralización en el tiempo de la post-guerra.
El domingo 18 de mayo de 1952 se vuelve a nombrar una Junta, que se hace cargo de ayudar y trabajar con don Daniel Capó, por lo que, deja de ser Misión y pasa a ser iglesia independiente del Circuito Metodista.
Don Daniel Capó, en l955, debe abandonar su trabajo por prescripción médica, a causa de un agotamiento físico, y le reemplaza su hermano, don Enrique Capó. No obstante, dos años más tarde, el grupo de juventud solicitó de nuevo su colaboración, que Don Daniel Capó aceptó como colaborador del pastor.
En esos años comienza a sentirse de nuevo la necesidad de tener un nuevo y más amplio lugar de cultos. Y así, en febrero de 1958 se compra un terreno a Don José Raspall Brú, a favor de don Walter Birchall, en Hospitalet de Llobregat, para la construcción de una nueva iglesia, que se llevará finalmente a cabo, en la calle Oriente 28, el 11 de mayo de 1960.
Este nuevo lugar de cultos ha mantenido fielmente el testimonio del Evangelio hasta el día de hoy, a pesar de los últimos avatares que ha zarandeado a la congregación, pero que ha sabido, con el apoyo de Dios y de todas las iglesias que conforman la Església Evangélica de Cataluña, levantar el vuelo, con su nuevo pastor, en el testimonio que ha de darse en esa ciudad de Hospitalet.
Pablo García Rubio
29 de julio de 2008
Datos tomados del Archivo Histórico de las Antiguas Iglesias Metodistas de Cataluña y Baleares, Tallers 26, Barcelona.
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